Nacido en Griñón (Madrid), mi relación con la música empezó casi en el vientre de mi madre. Tuve una infancia muy musical, particularmente gracias a mis padres. Mi padre, cantante, guitarra y batería de varios grupos fundados por él mismo, marcó mis gustos musicales desde muy pequeño y hasta que yo empecé a escuchar música por mi cuenta. Desde Michael Jackson hasta Iron Maiden, forjé mi esencia en torno a estas personalidades que mi padre adora. Mi madre, por su parte, no tiene formación musical de ningún tipo, pero siempre ha gozado de excelente oído y voz. Tanto mis dos hermanas como yo hemos heredado estos maravillosos dones.
En el pueblo, somos considerada "la familia de los artistas". Hemos cantado en las comuniones del colegio La Salle desde que tengo recuerdo, participado en actos de la Escuela de Música Municipal y llevado con orgullo el gentilicio de "griñonense" allá donde hemos ido.
En la misma escuela de música me he formado desde los 4 años hasta los 13, pasando primero por la disciplina de Música y Movimiento, posteriormente estudiando Lenguaje Musical y finalmente con el trombón; y paralelamente a esta formación, canté primero en la escolanía y después en el coro de la escuela.
Un año antes de dar por terminada mi etapa en la escuela, probé en el coro en el que mi hermana mayor había entrado hacía un par de años: el Coro Encanto.
Entré en el Coro Encanto a principios de 2018, y hoy en día me arrepiento de no haberlo hecho antes. Arropado por el calor de la música e inundado por el amor con el que fui recibido, marcó un antes y un después en mi vida, convirtiéndose en el espacio donde crecería personal y musicalmente.
Durante seis años fue imprescindible para mí. Participé en certámenes, campamentos, encuentros y talleres corales, conciertos, concursos y muchas más actividades increíbles. Fue, sin duda, la mejor época de mi vida.
Tras el verano de 2024, decidí poner una pausa a mi actividad en el coro para centrarme en mis estudios de Sonido para Audiovisuales y Espectáculos, aunque retomé los ensayos durante el segundo curso 2025/26.
Actualmente, continúo como coralista del Coro Encanto y lo compagino con mi aprendizaje musical y mis inquietudes compositivas
El primer certamen en el que participé, apenas dos meses después de entrar en el coro, el 24º Certamen Internacional Juvenil de Habaneras y Polifonía de Torrevieja. Y aún a día de hoy no puedo explicar lo que sentí aquella la primera vez que fui. Su música, las preciosas habaneras, penetraron en mí como si estuvieran volviendo al hogar del que nunca deberían haber partido. De igual manera, cada vez que yo volvía a la ciudad, volvía al hogar del que nunca debería haber partido. Pero siempre acababa partiendo.
Fue así que en 2023, deseando volver, nació mi primera habanera: Quiero estar en Torrevieja; un título y un deseo que nunca dejan el cuerpo. Asimismo, en 2024, temiendo no volver, nació mi segunda habanera: Aquella vez.
El patrón se repetía: un joven yendo y viniendo de Torrevieja, un joven sufriendo cada vez que tenía que despedirse de su tierra, un joven plasmando en el papel la música de su desdicha.
Así comenzó mi misión: devolver la emoción del ayer a la incertidumbre del mañana con la música como guía.
Ahora siempre estoy componiendo, estudiando armonía, esuchando habaneras, especializándome en estas y en otros géneros de mi gusto; en definitiva,
cumpliendo mi misión.